Los colores de la billetera. ¿Ahorro forzoso o ineficiencia probada?
17 febrero 2009, 14:35
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Un comentario sobre el cambio de moneda, la venta en moneda libremente convertible y en moneda nacional.

 

 

Por. Lester Sibila

 

Hace días que quería escribir algo sobre esto, hoy es ese día. ¿Como no poder comprar teniendo uno dinero? Aunque me sucede con regularidad, no acabo por acostumbrarme al absurdo que en mi opinión representa. Quizá hayan escuchado algo sobre el tema, pero igual una vez más no es tan grave. Sencillamente en Ciudad de la Habana existen lugares donde no puedes, aunque tengas dinero, comprar lo que ofertan pues la venta es en una sola moneda, la nacional.[1]

 

En nuestro país desde la legalización del otrora para Cuba dólar estadounidense hasta su sustituto designado, el cuc, la doble moneda es ya costumbre entre los nacionales.

  

Imagen de una billetera con las monedas de Cuba

Imagen de una billetera con las monedas de Cuba

Este fenómeno tiene sus raíces en la necesidad de implementar medidas económicas que sostuvieran la maltrecha economía dejada por la desaparición del campo socialista. En Cuba, como en muchas de las economías con doble circulación monetaria, existe una doble segmentación del mercado, una doble capacidad de compra, una doble distribución de ingresos y una doble calidad de vida.

 

 

Los salarios de una buena parte de los cubanos son en moneda nacional (MN) y la moneda libremente convertible o pesos convertibles (CUC), pensada en principio para los turistas, diplomáticos, cubanos con remesas…, engrosa la nómina de unos pocos trabajadores[2]. Pero en la práctica el cuc circula entre la población con regularidad. La gente se las arregla para de una manera u otra contar en su capital de algunos “cuquitos”  tan necesarios (en ocasiones imprescindibles) para solventar, en la medida de lo posible, no pocas necesidades básicas de aseo y alimentación. La diferencia más notable del diseño entre estas dos monedas está en los colores: los libremente convertibles (cuc) tienen colores vivos, mientras en los nacionales (MN) la monocromática es dominante. Para nosotros, los cubanos de a pie, tener el arco iris (como yo le llamo al cuc) representa la diferencia entre la calidad y variedad del helado de coppelia y la equivalente al helado del BimBon de malecón o la sodería del Habana Libre. Muchos saben de lo que hablo.

 

Así las cosas para los cubanos, es muy normal que las personas tengan en su billetera algunos cuc como parte del efectivo diario; los cuales emplearían de ser necesario para comprar cualquier cosa que deseen, claro si se pudiera!! La esencia del asunto es ¿por qué no permiten pagar con cuc en establecimientos de moneda nacional? Ninguna de las respuestas que he encontrado me convence, de hecho parecen resaltar la cualidad de absurdo. Si el afamado cuc es una moneda emitida por el Banco Central de Cuba de alcance nacional, cuyo cambio es de 24 pesos cubanos por cuc, ¿entonces que nos hace prohibir aceptar en cafeterías, bares, restaurantes, bodegas, panaderías… esta moneda?; en realidad debería ser la moneda permitida en todos los lugares, por servir tanto para uno como para otro tipo de mercado.

 

Increíble resulta tener efectivo en la mano sin poder hacer algo con él, tan increíble e irónico como resulta que demos gracias a los empleados de estos lugares cuando la falacia del favor nos permite adquirir lo que buscamos. Me siento como si viviera de favores que cuando no se dan termino por fastidiarme. El mecanismo oficial para el cambio de una moneda a otra depende por lo general de las casas de cambio (CADECA), pero los pocos locales existentes en la capital y los horarios en que prestan servicio, hacen muy tedioso llegarse a una y cambiar nuestro efectivo (para así poder comprar) cuando tengamos cuc y nos vendan en moneda nacional. Salvo que sea uno adivino y sepa de antemano, además de cuanto, si necesitará cambiar en lo adelante.

 

El cubano que no pierde ni un segundo, saca ventaja del mecanismo cambiando él mismo los cuc, con un pequeño interés por la molestia que le supone tener luego que ir hasta la cadeca para efectuar el trueque. Así, el cambio de CUC a MN se realiza en la calle, oficiosamente,  a  $ 23.00 moneda nacional por cada cuc que el consumidor venda[3]; lo mismo en un almendrón (taxi de ruta fija) que sentado en un restaurante. Esto no ocurre sino por dos factores fundamentales que nacen de los propios trabajadores: primero lo ya sabido de la diferencia en cambio que esta claro es un ingreso limpio y segundo su objetivo es vender, luego si no cambian ellos mismos, pierden los clientes. Esta mentalidad es más común entre los cuentapropistas, más conocidos por particulares. “Gracias” a nuestro ingenio y a los “favores” podemos la mayoría de las veces irnos a casa con lo anhelado o hacer estómago con alguna pizza, pan con croqueta y/o refresco de camino al hogar. Y en lo que a mi respecta, con gusto seguiría pagando el impuestito mientras no cambien las cosas, si ello representa evitarme una caminata con cola incluida, además de resolver mi problema.

 

Pero ojo que no siempre esto sucede. En  múltiples ocasiones los empleados no quieren, o no pueden cambiarnos los cuquitos por moneda nacional. Cuando no tienen la cantidad necesaria para invertir en el cambio o tienen inspección o simplemente no están de humor, ya saben: estamos fastidiados. De lo anterior se inferirá cuan dependientes somos y cuan inestable es la dependencia de los favores ajenos, si a comprar se refiere. No se cuanto más durará esto, pero no creo que sea poco; si hasta ahora nada ha cambiado no veo motivos que me hagan pensar diferente.

 

Ejemplos del asunto hay unos cuantos, no es necesario mencionar muchos, basten solo tres a modo ilustrativo: 1. la barra de pan ($ 10.00) en la cadena cubana del pan, ¿Cuantos no han pasado tarde en la noche camino de la casa con solo cuc en su billetera? 2. Las librerías en moneda nacional, la misma feria lo ratifica al ver las inmensas colas en cadeca, y las molestias de los compradores cuando no aceptan cuc 3. Al invitar a una amistad extranjera y no poder pagar en pesos cubanos lo que él consuma, bueno y ¿A donde se supone que lo invitemos? ¿Con qué ingresos? En fin, las razones de todo eso permanecen ocultas entre papeles de un buró y la impotencia de los consumidores. Por lo pronto solo podemos comentar.


[1] Debe entenderse por moneda nacional a los pesos cubanos.

[2] Los empleados en empresas mixtas y/o extranjeras, así como por concepto de estimulación salarial de empresas estatales.

[3] El cambio de moneda nacional a cuc es poco frecuente o casi nulo cuando se quiere comprar tanto a particulares como a estatales que operen en moneda nacional. En los comercios de cuc es nulo. Todo lo cual resulta lógico si se tiene en cuenta cual es la moneda fuerte.

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2 comentarios hasta ahora
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Estimado Lester!

Me resultó particularmente interesante el título de tu artículo “Los colores de la billetera”. Esto porque, al llegar a Cuba, nuestro guía turístico tuvo que dedicar una veintena de minutos para explicarnos el cómo vivir en Cuba siendo un extranjero (te imaginarás cuánta atención prestamos y cuántas dudas surgieron, todo esto marcado por la sensación de estar en un mundo distinto, en uno mítico, por todo el misterio y la discusión mundial en torno a la isla, que no hacen más que maravillar al turista y provocar una curiosidad desmedida por ese hermoso país).

Desde luego, nuestra atención se centró en la explicación de la moneda nacional y el peso convertible. Algo así como un rompecabezas, ya te lo imaginarás. En todo caso, lo que nos dejó bastante claro aquel guía, era que nunca aceptemos moneda nacional porque nos veríamos en problemas. Toda esta confusión se unió a esa con la que partimos de Ecuador: la agencia turística nos recordó varias veces que “no llevemos dólares” (nuestra moneda oficial), “sino euros”. Esto, sumado al diferendo “moneda nacional vs. CUC”, no hizo más que confundirnos. Al menos yo, perdí la noción de cuánto dinero gastaba y de pronto me vi con unos cuantos pesos cubanos en mi billetera.

Lo más interesante de todo fue cuando descubrimos el billete de 3 pesos cubanos en el que aparece el Che. Cuando nos enteramos, fuimos en grupo al hotel Deauville para cambiar 1 CUC por 8 de esos billetes para traer de recuerdo al Ecuador.

Anécdotas de nuestra estadía allá hay, y muchas. Cada una sumada, nos hace sentir una añoranza especial por regresar a Cuba, el país de la revolución.

SHUCO (“,)
(Delegado de Eslovaquia en AGNU)

PD: Después de todo esto, no quisiera, como cubano, pasar por ese lío diario de no saber qué moneda llevar a dónde. Aún así, la situación no deja de divertirme.

Comentario por Paúl Coellar

DE DONDE SACA UN BLOGUERO CUBANO EL CUC AL QUE SE REFIERE SIN TENER OFICIO FIJO

Comentario por youself




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