¿Y POR QUE NO AL REVES?
11 febrero 2009, 16:07
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Un comentario sobre la cultura de los servicios. La propina, el vuelto y la incomodidad que puede ocasionar para los clientes.

 

 

Por. Lester Sibila

 

Me gustaría empezar manifestando mi aprobación a la implementación y generalización, siempre que sea espontánea y responda a la voluntad de las personas, del tema que hoy me propongo. Una práctica muy generalizada en el mundo entero y que tiene, en la actualidad, su esencia y fundamento en el sustento de los meseros, dependientes, maleteros, parqueadores, y algunos otros empleos cuyo contenido de trabajo redunda en brindar un servicio, a saber: la propina.

 

Su origen o, si así se pudiera decir, su razón de ser, nace de la necesidad de las personas que son objeto del servicio, es decir la que lo recibe, de mostrar su gratitud, agradecimiento y/o ayuda hacia el empleado que se lo brinda. Está de más decir que para los empleados esta tradición es muy favorable, y se convierte en muchas ocasiones en motivo o motor impulsor de este empleo, tanto así que muchos de los restaurantes del mundo pagan a sus dependientes salarios relativamente bajos, asumiendo que el mismo obtendrá el resto de este de las propinas. Las cantidades a dejar como propina varían de región en región y así, por ejemplo, en Asia en término general dejar propina no solo es una práctica muy poco generalizada sino en ocasiones entendida como una ofensa. También varían en función del tipo de actividad, por ejemplo la propina a un taxista es menor que la de un mesero en un restaurante. Por lo general oscilan entre el 10 y el 20 por ciento.

Algunas ciudades, en su mayoría cosmopolitas, han establecido en sus legislaciones gastronómicas y comerciales, un impuesto sobre el consumo o la venta a modo de propina, en fin han obligado a sus consumidores a dejar  propina; una manera muy común de hacer esto es cargar en la cuenta el por ciento previamente establecido como propina. Ciudades como New York, Madrid, México DF, Buenos Aires, Inglaterra y Paris, entre otras muchas, aplican esta política en sus bares, restaurantes y comercios.

 

Solo que en una cosa difieren estas grandes ciudades de nuestra capital, Sigue leyendo

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